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Esto significa cada elemento de tu rosca de Reyes
Cada 6 de enero, es tradición partir la rosca de Reyes y cada uno de sus elementos tiene un significado especial. Aquí te lo contamos
MAZATLÁN.- Cada 6 de enero, Día de Reyes, ya es tradición partir una rosca, ya sea en casa o en el trabajo, hacer reunión en algún momento con chocolate caliente o café y esperar la mejor parte, si te sale el niño Jesús o no, para saber quién pone los tamales el 2 de febrero.
Pero ¿sabías que cada elemento de la rosca significa algo? Aquí te contamos un poco al respecto.
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De inicio su diseño no es casual, representa el sentido de continuidad y celebración que marca el cierre de las fiestas decembrinas.
Los frutos secos cristalizados que adornan la superficie no son sólo decoración, simboliza a las joyas de las coronas reales, aportando identidad visual y significado simbólico al pan.

En conjunto con el aroma característico del azahar, la rosca se convierte en un elemento fácilmente reconocible, asociado de inmediato al Día de Reyes.
En sus orígenes, se compartía un pan redondo como una manera de terminar un ciclo y comenzar otro, pero como todas las tradiciones, el sentido de la celebración ha ido evolucionando.

Aunque inicialmente era un pan circular semejante a una corona, actualmente es ovalado y se adorna con rebanadas de frutos secos o cristalizados; se amasa con agua de azahar, que le aporta un aroma característico y un sabor a naranja.
En años recientes, se han popularizado roscas rellenas de diversos ingredientes, como crema y nata.
Como te mencionaba de inicio, el elemento más esperado aparece oculto en el interior, el muñeco. Esta figura representa al Niño Jesús que José y María escondieron para protegerlo de la persecución del Rey Herodes.

Quien lo encuentra tiene el compromiso de cuidarlo y, tradicionalmente en México, debe comprar tamales para el Día de la Candelaria, 2 de febrero.
Esta costumbre católica europea llegó a América y se mezcló con tradiciones locales, convirtiendo al muñeco en un símbolo de buena fortuna y responsabilidad familiar.
Más allá de lo religioso, esta costumbre refuerza la convivencia y la continuidad de los rituales familiares, demostrando cómo la rosca de Reyes sigue siendo un símbolo vivo que se adapta, pero no pierde su esencia.