Maleconeando
Rey de la Alegría, el primer rey que tuvo el Carnaval de Mazatlán
El Rey de la Alegría representa la diversión, la fiesta y el humor del Carnaval Internacional de Mazatlán y desde antes de que llegar la figura de la reina, este representaba la máxima fiesta
MAZATLÁN. – Antes de que el Carnaval de Mazatlán tuviera reina y su figura representara a la máxima fiesta, ya había un Rey, al que se le reconoció por su farsa y su personaje.
La figura del Rey del Carnaval representaba la ironía, el festejo y la vestimenta exagerada, hasta que en 1929 desapareció oficialmente la figura.
Sin embargo, algunos de ellos vieron en este desplazamiento la oportunidad de devolver a la fiesta a aquel divertido representante de la locura, al estilo de los primeros monarcas de la carnestolenda porteña.
En los años siguientes apareció un sujeto estrafalario bajo el cargo de “Rey Feo”. Se lucía en los desfiles, bailes de fantasía y en la misma calle, despilfarrando bromas o recibiendo insultos cariñosos.
El nuevo título era asumido por personalidades ampliamente conocidas en el puerto que recibían el carácter de monarcas algunas veces, de acuerdo con el comité organizador, y otras por obra de la espontaneidad que crea los ánimos festivos.
Hombres con disposición al “mitote” y de sobrada simpatía eran proclamados por clubes deportivos y sociales o por la soberana voluntad del pueblo.
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Entre los individuos que extraoficialmente ostentaron la corona en aquella época destacan “El Chato Gurrola” y “El Pácharo”, quienes por separado escenificaron memorables comparsas anuales y se solidarizaron en la ejecución de infinidad de gracejadas.
Mucho tiempo pasó antes de que el comité organizador admitiera la existencia oficial de este personaje, pero, hambrientos de la fantasía y el oropel de la realeza que en México ya no puede ser, los organizadores carnavaleros de los sesenta tuvieron la idea de reanudar los reinados de parejas y convocaron a los mazatlecos para que eligiesen un rey.
Fueron los grupos populares los que abrazaron la idea y lanzaron al reinado a Adolfo Güemes, un locutor de la radiodifusora “La Rancherita de Mazatlán”, a quien se recuerda como Tío Pifas.

Los organizadores optaron por formalizar la contienda por el reinado de los feos, que desde 1983 se llama “de la alegría”.
Desde la instauración del “rey de la alegría” la contienda cobra cierta relevancia, pero solo momentánea, cuando han competido personajes populares o por lo menos conocidos en el puerto.
La mecánica de la elección normalmente ha estado basada en el procesamiento preliminar de las propuestas en el comité organizador, para determinar a quienes se autoriza para contender por votos económicos o excepcionalmente por la vía del “corcholatazo”.

Un Rey de la Alegría versátil, desde músicos hasta fotógrafos portaron la corona
En este reinado han desfilado personajes de oficios variados y suertes disímbolas, que lo mismo son coronados en las plazuelas públicas que en el muy carnavalero paseo de Olas Altas o la plaza de toros de la localidad.
Entre las figuras relevantes destacan la de Kid Turista, El Macho-Macho, El Pirata, El Pely, El Cafetero Asoleado, entre muchísimos otros. A partir del año 2000 cuando el cantante de banda Julio Preciado consiguió la corona, esta se ha vuelto un trofeo codiciado por otros cantantes o aspirantes a serlo.
La prueba de esta curiosa asociación del trono de la alegría y la promoción mediática de cantantes se dio cuando en 2009, se rompió la tradición de la elección individual y se hizo a un lado la competencia, para dar paso a una designación oficial de un ente colectivo “La Banda de El Recodo” para ocupar el trono de la alegría.
Desde entonces, el Rey de la Alegría representa, dentro del cortejo del Carnaval Internacional de Mazatlán, la fiesta y algarabía, lo bufón y lo sarcástico.