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LA BALLENA BLANCA

MAZATLÁN.- La escena de las tres brujas que hoy adorna los pasillos de una tienda departamental remite, con una mezcla de ironía y desdén cultural, a un trasfondo mucho más hondo que el de simples adornos de temporada. 

En su ignorancia, el comercio convierte en mercancía la figura de Cloto, Láquesis y Átropos, las antiguas Moiras que presidían sobre el destino de hombres y héroes, reduciéndolas a marionetas con ojos luminosos y un caldero de plástico. 

La trivialización del mito demuestra cómo el consumo diluye las resonancias arcaicas de la mitología para transformarlas en materia de exhibición, desligadas de la potencia simbólica que alguna vez tuvieron. 

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En el ámbito germánico y nórdico, las Valquirias cumplían un papel semejante: mensajeras de la muerte, portadoras de los guerreros caídos hacia el banquete de Odín. 

BRUJAS MOIRAS

Borges señaló que las Valquirias terminaron degeneradas en la imaginación popular, hasta devenir en caricaturas campesinas, confundiéndose con brujas de aldea o espectros grotescos que rondaban los campos ingleses.  

Ese tránsito, de divinidad aterradora a figura folclórica, preludia la deriva contemporánea: de encarnaciones del destino a decoración de pasillo. 

BRUJAS MOIRAS

¿Brujas, Moiras o Valquirias?

La confusión entre Moiras, Valquirias y brujas revela la pobreza de una mirada que ya no distingue entre diosa, demonio o personaje de feria. 

Wagner y su música monumental consolidaron una imagen de las Valquirias como amazonas que cabalgan entre rayos, pero el mito primitivo las concebía más próximas a demonios de la muerte. } 

En la repetición del motivo (la hilandera, la asesora del destino, la que corta el hilo) se advierte la obsesión humana por encerrar el misterio de la existencia en un relato que otorgue sentido a lo inevitable. 

En este punto, resulta tentador imaginar a Aquiles, héroe del bronce y el lamento, arrojado en medio de un centro comercial de Mazatlán, rodeado de muñecos inflables, calabazas sonrientes y brujas de vinilo. 

Si las Moiras decretaron su destino glorioso y breve, aquí lo condenan al tedio del aire acondicionado y al ruido de promociones que anuncian “dos por uno en disfraces”. 

Se podría pensar que Aquiles, tras haber desafiado al propio Héctor y llorado por Patroclo, preferiría regresar al Hades antes que soportar el tráfico desordenado, las playas erosionadas, los hoteles atestados de turistas con camisetas fosforescentes y el canto monótono de los vendedores ambulantes. 

Como un Ulises hastiado, pediría a Átropos que cortara de una vez su permanencia en el puerto, jurando que ni los dioses soportarían tanto desorden bajo un sol más incendiario que luminoso. 

Aquiles no toleraría la cacofonía de las pulmonías atiborradas, el hedor de mariscos pasados en la costera ni la música estridente que hace temblar a las estatuas del malecón. 

Mazatlán no sería el escenario de epopeya alguna, sino el castigo postrero: un infierno con vista al mar. 

La banalización de símbolos antiguos es síntoma de un tiempo que desconoce el valor cultural de sus propios relatos fundacionales. 

De las Moiras que deciden la vida y la muerte, a las Valquirias que cabalgan sobre los campos de batalla, a las brujas que hierven pócimas en la tradición campesina, todo se funde en una misma estampa, vendida a plazos sin memoria. 

Lo que alguna vez fue destino, ahora es decoración; lo que fue mito, hoy es mercancía. 

Bibliografía 

Borges, Jorge Luis. Libro de los seres imaginarios. México: Fondo de Cultura Económica, 2005. 

Graves, Robert. Los mitos griegos. Madrid: Alianza Editorial, 2011. 

Kerenyi, Karl. Los dioses de los griegos. Barcelona: Seix Barral, 1986. 

Snorri Sturluson. Edda Mayor y Menor. Madrid: Alianza Editorial, 1999. 

Vernant, Jean-Pierre. Mito y pensamiento en la Grecia antigua. Madrid: Siglo XXI, 2001. 

*Samuel Parra

  • Escritor, Ensayista y Promotor Cultural. Ha publicado ocho libros. Sus obras han sido premiadas en La India, Colombia, Perú, Chile y Estados Unidos.  
  • En el 2022 fue nombrado Embajador Cultural por la municipalidad de Margarita Bolívar, en Colombia.  
  • Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Sinaloa, Master en Literatura Mexicana Contemporáneo por la Universidad Autónoma Metropolitana.  
  • Actualmente colabora con la Universidad de Tours, en Francia y la Universidad Humboldt de Berlín, en el área de investigación académico-literaria.  
  • Forma parte del Sistema Nacional de Salas de Lectura, donde genera proyectos comunitarios para el esparcimiento de este hábito.  
  • En Tiktok, Instagram y Facebook pueden seguirlo como «Nono El Cerdito Lector», donde recomienda libros y autores, a través de un peluche que colabora con el Fondo de Cultura Económica, Brigadas para Leer en Libertad, Buscalibre.com y Librería Gandhi.  
  • Su obra literaria se concentra en los géneros de novela negra, realismo sucio, crónica y entrevista.  

Y mientras redacta estas líneas de texto, en la intimidad que ofrece una cocina económica que atiende, el autor se «esmera» en escribir cuentos para jóvenes prófugos del ácido fólico.  

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