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VIVALDI

MAZATLÁN.- El Teatro Ángela Peralta vibró como pocas veces, con una asistencia que sorprendió incluso a los propios músicos, el recinto se llenó de energía para presenciar un espectáculo que mezcló tradición y modernidad: Las Cuatro Estaciones, de Antonio Vivaldi, en una versión inédita que llevó la obra a otro nivel. 

Compuesta alrededor de 1723, esta pieza es un clásico de la música programática, una experiencia sonora que pinta paisajes con notas.  

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Pájaros en primavera, tormentas en verano, cosechas en otoño y el frío del invierno cobraron vida, pero esta vez con un giro contemporáneo, al fusionar música e imágenes de las estaciones. 

VIVALDI
Fotos: Edith Villaseñor

Apuesta Sergio Freeman por reinterpretación de Vivaldi 

La Camerata Mazatlán, dirigida por el maestro Sergio Freeman, apostó por una reinterpretación arriesgada.  

Antes de iniciar, el director explicó al público que la propuesta parte de los temas originales de Vivaldi, pero los re imagina con recursos compositivos actuales, creando un puente entre siglos. 

En escena, la sección de cuerdas, violines, violas y violonchelos, se acompañó del clavecín, manteniendo el espíritu barroco mientras exploraba nuevas texturas.  

Y al frente, la violinista Nina Farvarshchuk deslumbró como solista, con una ejecución intensa y precisa que logró capturar tanto la delicadeza técnica como la pasión de la obra. 

El público respondió con atención total y aplausos prolongados, que por momentos interrumpió los silencios entre un tiempo y otro.  

No era para menos, ya que la Camerata y Farvarshchuk lograron algo poco común, hacer que una obra tan conocida de Vivaldi se sintiera fresca, cercana y emocionante. 

La velada abrió con el Concierto Grosso No. 8, de Arcangelo Corelli, preparando el terreno para una noche donde el barroco no solo se escuchó… se reinventó. 

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