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ETÉREAS TRES GRANDES PRIMAVERA

MAZATLÁN.- Etéreas, como si se transportaran sobre nubes aldodonosas, así lucieron las bailarinas que recrearon el visón de los Tres grandes en una noche de primavera. 

Y la música lo merecía: Héctor Berlioz, Piotr Ilich Tchaikovsky y Sergei Rachmaninov, compositores elegidos para Tres grandes en una noche de primavera, con una narrativa que combinó fragmentos de los tres. 

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La producción fue presentada por el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán bajo la coreografía del maestro cubano Eduardo Blanco. 

ETÉREAS TRES GRANDES PRIMAVERA
Fotos: Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

Cada movimiento parecía suspendido en el aire gracias a uno de los elementos visuales más cautivadores de la noche: el tutú romántico. 

La emblemática prenda, símbolo de la danza clásica y del romanticismo europeo, aportó ligereza, delicadeza y una sensación etérea a las bailarinas de la Compañía de Ballet Clásico y de la Escuela Municipal de Ballet Clásico del Instituto de Cultura.  

La caída suave del tul y el movimiento vaporoso de las faldas crearon imágenes de enorme belleza escénica, evocando la estética del ballet del siglo XIX, donde la danza buscaba representar lo celestial, lo eterno y lo imposible de tocar. 

Cada desplazamiento sobre puntas parecía flotar entre la bruma y la iluminación cálida del teatro, convirtiendo el escenario en una pintura viva.  

El vestuario no solo acompañó la coreografía: se convirtió en parte esencial de la narrativa visual concebida por Eduardo Blanco, reconocido por su trayectoria en el Ballet Nacional de Cuba y por su capacidad de construir grandes cuadros coreográficos llenos de movimiento y sensibilidad. 

Fuerza interpretativa y delicadeza

El primer movimiento, inspirado en Berlioz, mostró la fuerza interpretativa de Martha Mariana Moreno Iribe, Aramara Monserrat Ayala Verde, Carlos Enrique Fernández Claramunt y Manuel Ricardo Hernández Suárez, quienes dieron vida a un lenguaje coreográfico elegante y de gran musicalidad. 

La atmósfera romántica continuó con el segundo movimiento dedicado a Tchaikovsky, donde Stephany Martínez Hurtado, Martha Pamela Alcaraz Cuevas, Pamela Talavera Aguirre, Gean Lee Panchi Balsera, Carlos Cervantes Trejo y Óscar Treto Hevia condujeron al público por un paisaje escénico lleno de delicadeza, equilibrio y sensibilidad emocional. 

La noche alcanzó uno de sus momentos más emotivos con el movimiento inspirado en Rachmaninov, interpretado por Carlos Enrique Fernández Claramunt y Sandra Fernández Hernández junto al cuerpo de baile de la Compañía de Ballet Clásico del Instituto de Cultura. 

Los grandes ensambles permitieron apreciar el trabajo académico y artístico de las nuevas generaciones de bailarines formados en la Escuela Municipal de Ballet Clásico, quienes aportaron frescura, precisión y armonía a una producción que celebró la belleza del ballet clásico desde una mirada profundamente romántica. 

Con un escenario cubierto de atmósferas doradas, movimientos etéreos y la elegancia del tutú romántico como símbolo visual de la noche, Tres grandes en una noche de primavera dejó en el Teatro Ángela Peralta una estampa de refinamiento y sensibilidad artística que reafirma la fuerza del ballet clásico impulsado por el Instituto de Cultura de Mazatlán. 

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