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CIUDAD DE MÉXICO.- A un año del regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, su discurso para el sector automotriz ha sido directo: menos dependencia del extranjero y más manufactura en casa, incluso con aranceles. Pero los números cuentan otra historia.

Lejos de disminuir, las autopartes hechas en México hoy son más indispensables que nunca. De acuerdo con la Industria Nacional de Autopartes (Industria Nacional de Autopartes), estos componentes representaron 46.25% de las importaciones de autopartes que Estados Unidos necesita para su industria, el nivel más alto del que se tenga registro.

México es, por mucho, el principal proveedor, pues el 87% de las exportaciones de autopartes mexicanas tienen como destino el mercado estadounidense.

Entre enero y octubre, las ventas de autopartes sumaron 86 mil 758 millones de dólares, dejando una balanza comercial superavitaria de 29 mil 863 millones.

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Para los especialistas, el fenómeno confirma algo clave, que la integración productiva de América del Norte bajo el T-MEC —y antes el TLCAN— sigue más viva que nunca.

Desde 2007, cuando México aportaba 29.8%, el crecimiento ha sido constante, mientras otros proveedores como Japón o Alemania han perdido terreno.

Hoy, la producción nacional está liderada por partes eléctricas y Coahuila encabeza el mapa automotriz. Más allá de discursos políticos, la realidad es que sin autopartes mexicanas, el motor automotriz de Estados Unidos simplemente no avanza.

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