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2026, año clave y retador para empresarios de Mazatlán: Coparmex
Coparmex advierte un panorama complejo para el presente año, donde seguridad, ventas, sueldos e informalidad serán los principales desafíos para el sector productivo del puerto
MAZATLÁN. – El 2026 se perfila como un año determinante para el rumbo del sector empresarial en Mazatlán, marcado por retos económicos, laborales y de seguridad que podrían frenar la recuperación y el crecimiento de las empresas locales, advirtió la presidenta de Coparmex Mazatlán, Verónica Estrada Osuna.
La dirigente empresarial señaló que el panorama no será sencillo para los negocios establecidos, pues arrastran las dificultades vividas durante 2025, un año en el que varias empresas enfrentaron caídas en sus ventas, lo que derivó en problemas para cubrir costos operativos e incluso en recortes de personal.
“Venimos de un año complicado y 2026 no será la excepción. Muchas empresas aún no logran recuperarse y el entorno sigue siendo desafiante, sobre todo si no se atienden temas clave como la seguridad, que es fundamental para reactivar la economía”.
Verónica Estrada Osuna, presidenta de Coparmex Mazatlán
Estrada Osuna indicó que uno de los retos más sensibles para el empresariado sinaloense será el incremento al salario mínimo, el cual, si bien reconoció como un derecho de los trabajadores, representa una carga adicional en un contexto económico adverso.

“No estamos en contra de que los trabajadores tengan mejores ingresos, pero la situación actual del estado hace complicado para muchas empresas cumplir con este aumento sin afectar su estabilidad”, puntualizó.
Informalidad, un freno al desarrollo
En otro tema, la presidenta de Coparmex Mazatlán manifestó su preocupación por el crecimiento del comercio informal en la ciudad, al considerar que esta práctica limita el desarrollo económico y reduce la recaudación fiscal.
Advirtió que los negocios formales son quienes asumen la carga tributaria y los costos que implica operar dentro de la legalidad, mientras que la informalidad genera una competencia desleal en un entorno ya de por sí complejo.
“La solución no es permitir que la informalidad siga creciendo, sino usar los apoyos gubernamentales como un puente para que estos comerciantes puedan integrarse a la formalidad”, subrayó.
Estrada Osuna destacó que incorporar a más negocios al sistema formal permitiría fortalecer la base de recaudación y destinar mayores recursos a áreas estratégicas para Mazatlán, como la infraestructura y la seguridad pública.
“Necesitamos trabajar de la mano con el gobierno para crear esquemas que faciliten la formalización, que no sea un proceso tan complejo ni costoso, y que las personas vean atractivo integrarse y cumplir con sus obligaciones fiscales”, señaló.
Finalmente, alertó que el aumento de la informalidad impacta directamente en el bienestar social, al generar empleos sin seguridad social ni prestaciones básicas, lo que profundiza la desigualdad y la precariedad laboral.