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Arranca temporada de huracanes: más intensos en el Pacífico por El Niño
La combinación de un ciclón con el calentamiento de las aguas por El Niño, intensificarán los posibles riesgos esta temporada de huracanes
MAZATLÁN.- Los que viven en este lado del Planeta saben que el 15 de mayo significa una cosa en el Océano Pacífico: se activa la temporada de huracanes y eso sucedió ayer; y este año el riesgo es mayor por la presencia del fenómeno de El Niño, que calienta las aguas del océano y nutre la fuerza de los vientos de huracán.
En el Océano Atlántico la temporada arranca el 1 de junio, México estará en el ojo del huracán desde mayo hasta el 30 de noviembre, con el pronóstico mínimo de 18 huracanes en el Pacífico y 11 en el Atlántico y un máximo de 21 en el Pacífico y 15 en el Atlántico.
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Con ese pronóstico, en el Pacífico habrá una intensa actividad, por encima de lo normal, por la presencia de El Niño; contrario al Atlántico, donde la actividad podría mantenerse cerca o incluso por debajo de lo normal.
“Un pronóstico por debajo del promedio en el Atlántico no implica ausencia de riesgo: un solo ciclón que impacte territorio nacional puede generar afectaciones severas”, advirtió Fabián Vázquez Romaña, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional.
El SMN prevé que El Niño comenzará a establecerse entre mayo y julio, con una probabilidad de 61 por ciento, y podría fortalecerse justo durante el pico de la temporada de ciclones, entre agosto y octubre.
El Niño interactúa con temporada de huracanes en el Pacífico
Cuando El Niño está activo, el agua del Pacífico se calienta de forma significativa: a mayor temperatura del mar, existe más energía disponible para que se formen y fortalezcan los huracanes.
“En el Pacífico mexicano, este fenómeno impulsa el desplazamiento de aguas más cálidas hacia las costas, lo que incrementa el contenido energético disponible para los huracanes”, explicaron especialistas del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en un artículo publicado en UNAM Global.
El Niño no solo favorece la creación de tormentas, también las vuelve más intensas. Este fenómeno puede propiciar huracanes de categorías altas, como 4 o 5, en el Pacífico.
Entre los casos recientes destacan el huracán Otis, 2023; y el huracán John, 2024, que afectaron Guerrero y otros estados costeros.
El Niño no favorece fenómenos en del Atlántico
El Niño no genera el mismo efecto en el Atlántico porque se trata de un fenómeno natural que ocurre en el océano Pacífico tropical y, aunque sí altera los patrones climáticos en todo el planeta, frena la formación de huracanes en la otra costa del país.
El Niño genera lo que los meteorólogos llaman “cizalladura vertical del viento”, es decir, cambios bruscos en la velocidad y dirección del viento a distintas alturas que dificultan la formación y crecimiento de los huracanes.
Por eso se proyecta menor actividad en la formación de sistemas, según la explicación del artículo “Temporada de huracanes 2026 en México: contrastes entre el Pacífico y el Atlántico”.
Estas son las principales amenazas de la temporada de huracanes
La temporada de huracanes en el Pacífico estará activa del 15 de mayo al 30 de noviembre, y en el Atlántico del 1 de junio al 30 de noviembre. En especial, las semanas entre agosto y octubre serán las más críticas para ambas cuencas.
Experiencias anteriores demostraron que los huracanes generan inundaciones incluso en zonas alejadas del centro del ciclón, junto con desbordamiento de ríos. En zonas montañosas, el riesgo de deslaves aumenta.
Sin embargo, las lluvias no serán lo único que llegará en la temporada de huracanes. El SMN prevé temperaturas por encima del promedio durante gran parte del verano, con alto potencial de ondas de calor, especialmente en el noreste de México durante julio y agosto.