Internacional
Inicia el Papa León XIV viaje apostólico a África
Llega Papa León XIV al puerto de Argel, en Argelia, en la primera etapa de su viaje apostólico de 10 días por África
ARGEL.- Esta mañana, el Papa León XIV partió a un viaje apostólico por África, que se prolongará del 13 al 23 de abril.
Salió desde el aeropuerto internacional de Roma-Fiumicino con destino a Argel, en Argelia, la primera etapa de su tercer Viaje Apostólico Internacional, en el cual visitará 4 países de África.
La comitiva papal arribó a Argelia a las 10:45 horas y pronunció su primer discurso en el Memorial de los Mártires, “Magam Echahid”, que rinde homenaje a aquellos que perdieron la vida en la lucha por la independencia de la Francia colonial.
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Ahí, el Santo Padre lanzó un fuerte llamado a la paz, al perdón y la fraternidad entre los pueblos.
“¡As-salamu alaykom! ¡Que la paz esté con ustedes!”, expresó en lengua árabe, ante unas 5 mil personas que se congregaron en el monumento para recibirlo.
Las palabras de bienvenida al Papa León XIV, en la primera parada de la visita por su viaje apostólico, las dijo el cardenal Jean-Paul Vesco, Arzobispo de Argel.
Un ministro lo recibió al pie de la escalinata del Monumento, que el Papa recorrió acompañado por dos oficiales superiores de la Guardia argelina.
Llevaban en la mano una corona de flores: es el homenaje del Pontífice a este pueblo que ha luchado por la independencia, la dignidad y la soberanía de la nación.
Se les dedica un momento de silencio, tras la Guardia de Honor y la interpretación de los himnos.
El Papa y el ministro se dirigieron luego hacia el lado izquierdo de la terraza para admirar la vista del puerto de Argel.
Luego se trasladaron al lado opuesto, donde una multitud de unas 5 mil personas esperaban el saludo del Pontífice.
Sobre todo, un hermano
«Quien viene ante ustedes es un hermano, feliz de poder renovar, en este encuentro, los lazos de afecto que unen nuestros corazones”, dijo el Papa.
Agradeciendo la oportunidad de visitar el país como Sucesor del apóstol Pedro, después de haberlo hecho ya en dos ocasiones como hijo espiritual de san Agustín».
Elogió la hospitalidad y fraternidad de un pueblo joven y fuerte, experimentada en repetidas ocasiones.
Y remarcó cómo en el corazón argelino la amistad, la confianza y la solidaridad no son simples palabras, sino valores importantes que dan calidez y fortaleza a la convivencia.
A continuación, se refirió a la larga historia y ricas tradiciones del país, que se remontan a la época de san Agustín e incluso mucho antes de él.
“Una historia dolorosa, marcada incluso por períodos de violencia que el pueblo argelino superó con valentía y honestidad” gracias a la nobleza de espíritu que los caracteriza. Detenerse ante este monumento es un homenaje a esa historia y al alma de un pueblo que ha luchado por la independencia, la dignidad y la soberanía de esta nación”.
Papa León XIV
Señaló que en este lugar se recuerda que Dios desea la paz para cada país, y una paz que no es sólo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y de dignidad, que es posible solamente con el perdón.
La lucha verdadera por la liberación, puntualizó, será ganada definitivamente sólo cuando la paz se haya conquistado finalmente en los corazones.
la fe en Dios ocupa un lugar central
León XIV se refirió también al patrimonio único de historia, de cultura y de fe que posee cada pueblo, observando que en Argelia la fe en Dios ocupa un lugar central.
Un pueblo que ama a Dios posee la riqueza más verdadera, y el pueblo argelino guarda esta joya en su tesoro.
“Nuestro mundo necesita este tipo de creyentes, hombres y mujeres de fe, sedientos de justicia y de unidad.
“Por eso, ante una humanidad anhelante de fraternidad y de reconciliación, es un gran don y un bendito compromiso el declararnos con fuerza y ser siempre, juntos, hermanos entre nosotros e hijos de Dios”.
La verdadera libertad se elige cada día
«¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?» preguntó el Pontífice remitiéndose a un pasaje del Evangelio de Mateo (Mt 16,26), y reflexionando sobre este, afirmó:
Es una pregunta fundamental para todos a la que los difuntos que aquí se honran dieron respuesta: perdieron la vida, pero en otro sentido, entregándola por amor a su pueblo.
“Que su ejemplo sostenga al pueblo argelino y a todos nosotros en nuestro camino, porque la verdadera libertad no sólo se hereda, sino que se elige cada día”, recalcó.
Felices los que trabajan por la paz
El Papa León XIV concluyó repitiendo las palabras de Jesús a sus discípulos, a las que llamamos Sermón de la Montaña o Bienaventuranzas, (Mt 5,3-10):
Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.