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VIACRUCIS TOCA EL ALMA

MAZATLÁN.- Bajo el sol intenso y entre rezos que apenas rompían el silencio, Mazatlán volvió a caminar con la fe en un Viacrucis que toca el alma. 

No fue solo una representación: fue un reencuentro con la memoria espiritual de quienes, año con año, acompañan el camino de Jesús hacia la cruz. 

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Desde hace más de cuatro décadas, las calles que rodean la Parroquia de María del Mar se transforman en un sendero de recogimiento.  

Este Viernes Santo no fue la excepción: cientos de fieles se dieron cita para revivir la Pasión y Muerte de Cristo, no como espectadores, sino como parte de una tradición que se hereda en el alma. 

VIACRUCIS TOCA EL ALMA
Fotos: Rebeca Iñiguez

Cerca de las 11:00 horas, el murmullo cotidiano dio paso a un silencio profundo. Cada escena fue tomando vida con la entrega de los feligreses que, más que actuar, parecían cargar con el peso simbólico de cada estación. 

El Viacrucis avanzó entre avenidas y colonias, recorriendo las avenidas Carnaval y Miguel Alemán, hasta internarse en la Colonia Lázaro Cárdenas, para finalmente regresar al templo en Playa Sur, como si el camino encontrara su sentido en el origen. 

En cada paso, el dolor se volvió visible: en las caídas, en las miradas, en el encuentro con María. La cruz no solo fue cargada por quien representaba a Jesús, sino por cada creyente que, en silencio, acompañaba con oración. 

Los rostros reflejaban más que atención: había lágrimas, promesas, recuerdos. Por momentos, la ciudad pareció detenerse, como si Mazatlán entero se uniera en una misma contemplación. 

“Esto no es un espectáculo, es una vivencia espiritual de la Pasión de Cristo; cada persona se prepara desde el alma para acompañar este camino”.

Manuel Carrasco Salazar
Párroco de María del Mar

Las 14 estaciones se recorrieron con solemnidad: desde la condena hasta la crucifixión, en un trayecto que no solo atravesó calles, sino también emociones profundas. 

Así, entre pasos lentos y oraciones, el Viacrucis que toca el alma y vuelve a sembrar en la comunidad una fe que no se agota, que regresa cada año y que encuentra en estas calles su forma más viva de expresión. 

Llega el mensaje hasta la playa 

Otro grupo, de la Parroquia de San Juda Tadeo, llevó su Viacrucis a la playa, para que quienes están de vacaciones tengan oportunidad, también, de reflexionar. 

La representación partió del atrio en Sábalo Country y avanzó hasta la playa, donde turistas y locales se detuvieron para acompañar, aunque fuera por un momento, el camino de Jesús hacia la cruz. 

En la Diócesis de Mazatlán, de una u otra manera, todas las parroquias se sumaron a la vivencia de lo Pasión y Muerte de Cristo, en la semana más importante del calendario de la Iglesia Católica, que el Viernes Santo está marcado por la crucifixión de Jesús. 

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