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BAILE MÁSCARAS PÚBLICO MAZATLECO

MAZATLÁN.- Ricardo, el Conde, sabía de su fin, pero no lo creyó posible: se olvidó del vaticinio y siguió adelante con el Baile de Máscaras que al principio planeó para estar cerca de Amelia, pero después decidió que sería para despedirse de ella y de Renato, aunque ninguno de ellos lo supo hasta que era demasiado tarde. 

Así, llena de dramatismo, de riqueza vocal, de una música impactante y de una escenografía que se logró con pocos elementos, y de la que el propio coro se hizo parte, Escena 77 Producciones, Armas Interdisciplina Escénica y el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán impactaron al público con el Baile de Máscaras, de Giuseppe Verdi. 

Pase a leer Un Baile de Máscaras, una ópera entre la pasión y el destino  – Punto MX

La obra operística reunió a cientos de espectadores en el Teatro Ángela Peralta los dos días de su presentación, un público que vivió todas las emociones, con momentos impactantes de la muerte y el remordimiento. 

Baile de Máscaras es una historia de amor, donde la lealtad compite con la traición, donde los celos definen el rumbo, y el perdón quizá no sea suficiente para terminar con los remordimientos. 

BAILE MÁSCARAS PÚBLICO MAZATLECO
Fotos: Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

Y así la presentaron Patricia Pérez, la soprano mazatleca que hizo una soberbia interpretación de Amelia; el tenor Ricardo Rivas, como Ricardo, el Conde; Pablo Aranday, como Renato, mejor amigo del Conde y esposo de Amelia. 

Pero también Ana Laura Rojas, en el papel de Ulrica, la adivina a la que querían desterrar y al final es quien predice la tragedia; y Arisbé de la Barrera, como el paje Óscar, irradió una agilidad vocal deslumbrante. 

Los conspiradores, Noel Osuna, quien encarnó a Samuel, junto a Miguel Valenzuela en el papel de Tom, Jorge Palacios, como Silvano; y Eduardo Tapia que demostró su versatilidad como el juez y el siervo. 

La conjunción de todos los esfuerzos estuvo a cargo de Rodrigo Caravantes, director de escena. 

El Coro del Teatro Ángela Peralta, bajo la dirección de María Murillo, dotó de ligereza o gravedad a cada acción de los personajes. 

BAILE MÁSCARAS PÚBLICO MAZATLECO

La Camerata Mazatlán, dirigida por Sergio Freeman, pavimentó el camino de los personajes, para que su canto fluyera limpio, dramático, feliz. 

Amor, traición, incredulidad

Contada en tres actos, cada uno interesante por sí mismo, Baile de Máscaras deja ver que el amor por un gobernante no es absoluto, siempre hay resentidos que buscan su caída. 

Y si a ese resentimiento se le suman los celos, la ira por ser parte del escarnio público, la combinación puede ser fatal. 

La curiosidad de conocer el futuro y al mismo tiempo de no creer en lo que se predice para uno mismo, pero sí para la persona a la que se ama, tratar de protegerla y lograr lo contrario.  

Una cueva oscura marca el destino de todos, la cueva en la que Ulrica, la mujer que se comunica con el mismo demonio, advirtió el porvenir y recibió burlas a cambio. 

Mientras que Roberta Coronado en escenografía, Agustín Martínez en iluminación y coreografía, y Francisco de Luna en vestuario y maquillaje, adentraron al público a los lugares sombríos y al salón del baile de las máscaras.

El público en el Teatro Ángela Peralta se puso de pie para premiar el espectáculo que recibió.

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