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Mazatlán abraza a su Presidenta bajo un sol implacable
Mazatlán vivió jornada histórica con Sheinbaum, entre aplausos, calor intenso y respaldo ciudadano a educación y desarrollo
MAZATLÁN.- Fue un viernes distinto en el puerto. Desde temprano el aire se sentía fresco, pero cargado de expectativa. No era un día cualquiera: Mazatlán despertó con ese cosquilleo que antecede a los momentos históricos.
A las 5:00 de la mañana, la Tercera Región Militar ya tenía movimiento. Vehículos oficiales entraban y salían mientras los cuerpos de seguridad afinaban los últimos detalles para la Conferencia del Pueblo. Era la primera que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, encabezaría en el puerto desde que asumió el cargo.
La ciudad volvía a ser escenario de una Mañanera bajo la Cuarta Transformación, la segunda en su historia reciente, después de aquel 8 de abril de 2024 cuando Andrés Manuel López Obrador llegó por el eclipse solar; sin embargo, esta vez el ambiente tenía otro matiz, era el debut presidencial de Sheinbaum en tierras mazatlecas.
Afuera, desde muy temprano, comenzaron a llegar universitarios de la UAS, ciudadanos curiosos, trabajadores. Algunos con pancartas, otros solo con el deseo de un saludo, una fotografía o una mirada cercana.
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Durante la conferencia, la mandataria abordó temas estratégicos para Sinaloa, entre ellos, inversión, seguridad y construcción de paz. También habló del impulso al maíz mexicano, de la proyección rumbo al Mundial de Futbol y hasta del récord Guinness de la camisa más grande del mundo elaborada en Chiapas. Pero más allá de los anuncios, lo que se respiraba era conexión.
Horas después, cerca de las 10:30 de la mañana, el escenario cambió en la cancha Germán Evers. El sol ya no era tibio, sino que caía a plomo sobre el puerto. Aun así, nadie se movía.
Con gorras, sombrillas improvisadas y botellas de agua que pasaban de mano en mano, miles de almas esperaban firmes. El calor apretaba, pero el ánimo era más fuerte.
Cuando la Presidenta apareció acompañada por el gobernador Rubén Rocha Moya y su esposo, Jesús María Tarriba Unger, el murmullo se transformó en aplauso. En el lugar ya la aguardaban el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, y la alcaldesa de Mazatlán, Estrella Palacios Domínguez.
El ambiente fue cercano, casi familiar. Jóvenes de preparatorias y universidades públicas, junto a sus padres, escucharon atentos el mensaje que los invitaba a no abandonar sus sueños.
Después vino la entrega simbólica de tarjetas del programa federal que busca evitar la deserción escolar y respaldar a estudiantes de nivel medio superior y superior.
Cada tarjeta entregada era celebrada como un logro colectivo. Los teléfonos se levantaban para capturar el instante; las porras surgían espontáneas; el calor quedaba en segundo plano.
Mazatlán no solo recibió a su Presidenta, sino que la abrazó. Bajo el sol intenso del mediodía, el puerto dejó claro que cuando se trata de momentos que marcan historia, el corazón pesa más que la temperatura.
Y así, entre aplausos y brisa marina, la jornada terminó con una imagen de un puerto entregado, sonriente y orgulloso de ser, cuando menos por un día, el centro del país.