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Estrella Palacios vive el desfile de Carnaval entre nostalgia, familia y tambora 

A 25 años de haber sido Reina del Carnaval, la Alcaldesa vivió el desfile arropada por sus hijos y su esposo, en una noche cargada de emoción

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MAZATLÁN._ El Malecón se pintó de oro mientras el sol se despedía del Pacífico y la tambora comenzaba a marcar el pulso de la noche, y entre luces, comparsas y el eco de El Niño Perdido, hubo una historia que latió con fuerza propia: la de Estrella Palacios Domínguez. 

No fue un desfile más. 

A 25 años de haber sido Reina del Carnaval, hoy le tocó encabezarlo como Presidenta Municipal, en la misma avenida que un día recorrió con corona. 

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Fotos: Carlos Ortega

La emoción era evidente. Sonreía, saludaba, pero también miraba con esa nostalgia que solo entiende quien ha vivido la misma historia desde escenarios distintos. 

A su lado estaban sus tres grandes amores: sus dos hijos y su esposo, quienes la acompañaron durante el recorrido, haciendo aún más íntima y especial la noche.  

Entre abrazos y miradas cómplices, la Alcaldesa vivió el Carnaval no solo como autoridad, sino como mujer, madre y mazatleca. 

El entorno era inmejorable: carros alegóricos iluminados, comparsas llenas de energía y miles de familias cantando al unísono. “Hasta un pobre se siente millonario cuando la banda suena”, parecía resumir el sentir colectivo. 

Cerca de ella también estuvieron la presidenta del DIF Estatal, Eneyda Rocha Ruiz, y la secretaria de Turismo de Sinaloa, Mireya Sosa Osuna, quienes no dejaron pasar detalle de un desfile. 

Pero más allá de cifras y magnitudes, la noche fue de emociones. 

Estrella no solo encabezó el desfile; lo sintió. Lo vivió con la piel erizada por la música que la vio coronarse hace un cuarto de siglo.  

Confirmó, una vez más, que la belleza y la inteligencia pueden caminar juntas y que las mujeres pueden escribir su propia historia en distintos capítulos. 

Entre atardecer, familia y tambora, Mazatlán volvió a demostrar que su Carnaval no es solo fiesta: es memoria, identidad y destino. 

Y para Estrella, fue también un reencuentro con sus raíces. 

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