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Olas Altas vibra al ritmo de la tambora y se desborda la alegría carnavalera
La segunda noche del Carnaval de 2026 se vivió al máximo entre música, baile, recuerdos y alegría frente al mar en Mazatlán
MAZATLÁN.- La brisa del mar se mezcló con el retumbar de la tambora y el aroma de los antojitos para crear una auténtica postal carnavalera la noche de este viernes en Olas Altas y Paseo Claussen, durante la segunda noche de júbilo del Carnaval Internacional de Mazatlán 2026 “Arriba la tambora”.
Miles de personas, entre locales y visitantes, se sumaron a la fiesta que transformó el malecón en una enorme pista de baile al aire libre.
Al ritmo del norteño, la cumbia y la banda, mazatlecos y turistas disfrutaron del ambiente festivo: algunos lucieron disfraces, otros brindaron entre amigos con una cerveza en mano y muchos más se dejaron seducir por los puestos de comida, parte esencial del ritual nocturno.
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Olas Altas se llenó de turismo nacional, aunque el visitante extranjero también se hizo presente en la máxima fiesta de los mazatlecos.
Uno de los mayores atractivos fueron las bandas que, desde el escenario, encendieron la atmósfera y pusieron a bailar a chicos y grandes por igual.
Del Monumento al Escudo a la Glorieta Sánchez Taboada, la marea humana avanzó entre risas, fotos y coros improvisados, como una antesala de la Quema del Mal Humor y el Combate Naval.
Los “payasos” tampoco faltaron: se mezclaron entre la multitud y protagonizaron selfies y sonrisas.
En la Plazuela Machado registró una asistencia moderada durante el segundo día de Carnaval.
Algunos establecimientos y puestos ambulantes mostraban sus mejores caras, mientras en el Centro Histórico la música siguió marcando el paso para quienes optaron por continuar la noche en bares y pistas de baile de la zona.
Fotos: Rebeca Iñiguez / Punto MX
En materia de seguridad, elementos de la Secretaría de Marina estuvieron a cargo de la vigilancia en todos los puntos, apoyados por cadetes de la Guardia Nacional, la Policía Municipal realizó recorridos en grupo para mantener el orden y asegurar que la fiesta transcurriera en calma.
La noche cerró con sonrisas, pies cansados y la sensación compartida de haber vivido otra página alegre del Carnaval: esa que huele a mar, suena a banda y se queda guardada como recuerdo.