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El alcoholismo es una enfermedad del alma, no un vicio: aquí las razones

Especialista señala que el consumo problemático busca llenar vacíos emocionales y debe atenderse con enfoque integral

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MAZATLÁN. – El alcoholismo debe entenderse no solo como un problema físico o mental, sino como una enfermedad espiritual ligada a vacíos emocionales y experiencias traumáticas, advirtió el doctor Eduardo Camacho Angulo, representante de los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones en Mazatlán (Cecosama). 

El especialista explicó que, aunque médicamente se reconocen los graves daños que provoca en órganos como el hígado y en distintos sistemas del cuerpo, esta condición no puede tratarse de manera aislada, sino con un enfoque integral que atienda el origen del problema. 

“De entrada, el alcoholismo es una enfermedad. Está clasificada internacionalmente como una enfermedad mental, pero también es una enfermedad espiritual, porque su origen no es solo físico ni mental, está en el interior de la persona. Muchos buscan llenar vacíos existenciales o emocionales derivados de violencia, maltrato o carencias afectivas”, señaló. 

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Camacho Angulo añadió que estos vacíos no solo se presentan en la infancia o la adolescencia, sino que también en la etapa adulta hay personas que recurren al alcohol para enfrentar duelos, abandono o falta de afecto en etapas tempranas de su vida. 

Subrayó que el alcoholismo requiere un diagnóstico oportuno, manejo clínico adecuado y tratamiento profesional, ya que no se trata de un problema de voluntad, sino de una condición que impacta profundamente la vida de quien la padece.

Asimismo, advirtió que uno de los principales obstáculos para atender esta problemática es la normalización del consumo, sobre todo los fines de semana, lo que retrasa que muchas personas reconozcan que enfrentan un problema de salud. 

Indicó que programas como Alcohólicos Anónimos tienen una base espiritual, aunque no religiosa, ya que buscan que las personas encuentren un poder interior que les permita enfrentar y superar la enfermedad. 

Finalmente, destacó la importancia de cambiar la percepción social del alcoholismo y reconocerlo como una enfermedad, para que quienes la padecen puedan buscar ayuda sin estigmas y acceder a procesos de recuperación adecuados. 

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