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CIUDAD DE MÉXICO.- Después de semanas de jaloneos y presión política, México y Estados Unidos llegaron a un acuerdo para la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, conforme al Tratado de Aguas de 1944. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que se trata de un plan técnico que marca una ruta clara para cumplir con los compromisos, sin poner en riesgo el consumo humano ni la producción agrícola.

Durante las mesas de trabajo, México se comprometió a entregar un mínimo de 432 millones de metros cúbicos de agua al año, de acuerdo con las condiciones hidrológicas de la cuenca.

El acuerdo fue confirmado en una declaración conjunta por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins.

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Rubio agradeció públicamente a la presidenta Claudia Sheinbaum por sus “constantes esfuerzos” para destrabar el conflicto, el cual llegó a tensar la relación bilateral y provocó que el presidente Donald Trump amagará con imponer aranceles del 5% a productos mexicanos.

La SRE destacó que el acuerdo permitirá una gestión más ordenada del recurso hídrico, con mayor previsibilidad y responsabilidad compartida frente a la sequía, además de incorporar infraestructura y medidas de adaptación a largo plazo.

MÉXICO AGUA A TEXAS

La cancillería subrayó que México mantiene su compromiso con el Tratado de Aguas de 1944 como una herramienta clave para proteger los intereses nacionales y las actividades productivas del país.

Tras meses de diálogo, la vía diplomática rindió frutos y el acuerdo fue anunciado oficialmente este martes 3 de febrero.

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