Cultura
Ocean Rodríguez y sus ‘carrozas reales’, íconos de la época contemporánea del Carnaval
Ocean Rodríguez regresa al Carnaval Internacional de Mazatlán ¡Arriba la Tambora! con las cuatro carrozas principales, la de la Reina, la de Juegos Florales, la del Rey y la de la Reina Infantil
MAZATLÁN. – El desfile es, sin duda, una de las partes favoritas del Carnaval Internacional de Mazatlán para muchas personas y parte de esto es Ocean Rodríguez con sus ‘carrozas reales’, íconos de la época contemporánea de la máxima fiesta.
Este año parece que no es la excepción, Ocean será el creador de las cuatro carrozas principales, la Reina del Carnaval, la de Juegos Florales, el Rey de la Alegría y Reina Infantil, cada una con alusión a ¡Arriba la Tambora!.
Para Ocean, volver al Carnaval de Mazatlán es un regreso íntimo a la infancia, a la calle, al asombro. Es un acto de gratitud y devolverle a la ciudad todo aquello que lo formó como creador y como ser humano.
“Crecí con esta fiesta”, dice. Y esa frase resume una vida entera de observación, respeto y compromiso con una de las tradiciones más profundas del puerto.
Detrás de cada carro hay un ejército silencioso. Artefacto, el equipo que acompaña a Ocean Rodríguez, es una comunidad creativa donde convergen oficios, pasiones y procedencias distintas.
TE PUEDE INTERESAR: Los Ninots llegarán con gigantes de fantasía al desfile del Carnaval de Mazatlán – Punto MX
Hay gente de Mazatlán, con la tradición del Carnaval al tope y también colaboradores de Ciudad de México, que terminan enamorados de la máxima fiesta porteña, una de las más grandes y de mayor historia en México.
Pintores, carpinteros, escultores, constructores, especialistas en acabados, en diamantina, en estructura. Incluso quienes trabajan desde la oficina y la administración forman parte del proceso.
«Todos se convierten en un ejército que lucha por alcanzar un objetivo monumental. Y cuando lo logran, el brillo no es solo visual, es emocional”.
Ocean Rodríguez
Creador de carros alegóricos
La música sinaloense como arte mayor
En la mirada de Ocean, la música de banda ocupa un sitio que exige respeto, no se trata solo de un género popular sino de una forma orquestal compleja, con disciplina, estudio y técnica.
Detrás de cada tuba, cada clarinete y cada tambor hay años de formación que muchas veces pasan inadvertidos. Por eso, en su propuesta para el Carnaval, la música no acompaña al diseño.
La tambora, los instrumentos de viento, los sonidos que definen a Sinaloa y a Mazatlán se traducen en volumen, proporción y estructura. Las esculturas no ilustran la música; la representan. La elevan al plano visual con un lenguaje clásico, monumental, digno de cualquier bella arte.
Ocean Rodríguez reconoce la importancia de las escuelas, de los espacios formativos y de las generaciones de músicos que han nutrido la historia del Carnaval. Desde esa conciencia, cada carro alegórico se concibe como un homenaje: a los músicos, a las orquestas, a las bandas y a la memoria sonora del puerto.
El viento, el mar y el movimiento
Hay un elemento constante en su discurso creativo: el viento. El mismo que atraviesa el malecón, que mueve el cabello, las telas, las serpentinas. El viento, agregó, también es música y el ritmo de las olas del mar dialoga naturalmente con el compás de la banda.
Busca que el público sienta la música incluso cuando no suena, que reconozca el golpe de la tuba, el eco del tambor, la cadencia del mar en el desplazamiento de las esculturas.
Desde 2019, durante el Carnaval de Mazatlán, el trabajo de Ocean ha sido admirado por locales y visitantes. Sin embargo, su evolución no responde al aplauso, sino a la experiencia.
Hoy entiende que el carro alegórico no existe para imponerse, sino para convivir con las reinas, los reyes, los cortejos, el vestuario y el público. El diseño debe dialogar, no eclipsar.