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CIUDAD DE MÉXICO.- A unos meses de que arranquen formalmente las conversaciones sobre el futuro del T-MEC, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el tablero. Desde una planta de Ford en Michigan y más tarde ante el Detroit Economic Club, el mandatario dejó claro que el acuerdo comercial con México y Canadá no es prioridad en su agenda.

“Ni siquiera pienso en el T-MEC”, lanzó Trump, al asegurar que su país no necesita autos fabricados en México ni en Canadá. Su apuesta, insistió, es producirlo todo “aquí”, en suelo estadounidense. El mensaje no es nuevo: reindustrialización, empleos locales y fábricas de regreso a casa.

Como ejemplo, Trump citó a General Motors, afirmando que la empresa estaría trasladando la producción del Chevy Blazer y el Equinox de México a Estados Unidos, como parte de una tendencia en la que las plantas que se fueron ahora “regresan a borbotones”.

La industria automotriz, uno de los pilares más sensibles del T-MEC, vuelve así al centro del discurso trumpista, justo cuando se acerca una revisión clave del tratado.

Sheinbaum responde desde México

Del lado mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió con calma. En su conferencia matutina desde Palacio Nacional, recordó que quienes más defienden el acuerdo son los propios empresarios estadounidenses.

“Quienes más defienden el tratado son los empresarios de Estados Unidos. Por supuesto, México también porque hay una integración muy grande”.

Claudia Sheinbaum, presidenta de México

Sheinbaum evitó engancharse en la polémica y cerró con un mensaje de confianza: la relación comercial con Estados Unidos, dijo, seguirá firme. Porque más allá del ruido político, las economías siguen profundamente conectadas.

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