Nacional
Cuando brindar cuesta… ¿Por qué el cierre de año puede generar tristeza y ansiedad?
Las fiestas de fin de año pueden intensificar tristeza, soledad y ansiedad, y especialistas recomiendan aceptarlas, escucharlas y cuidar vínculos
CIUDAD DE MÉXICO.- Diciembre suele venderse como el mes de la alegría, los brindis y las fotos felices. Pero para muchas personas, el cierre de año también trae soledad, estrés, ansiedad y melancolía. Y no tiene nada de raro.
A los festejos se les suma la presión por cumplir metas, hacer balances personales y “ponerle onda” a reuniones familiares que no siempre son cómodas.
Especialistas en salud mental explican que las fiestas funcionan como un espejo: dejan en evidencia los vínculos, las ausencias y lo que falta.
La comparación con la infancia, cuando la familia parecía más contenedora, aparece fuerte, pero la realidad es que los vínculos cambian y eso puede doler.
La tristeza de fin de año no es un síndrome, sino una reacción esperable frente a un cambio simbólico de etapa, sobre todo cuando se llega cansado o vulnerable.
Te puede interesar: Más de 40 mil personas listas para proteger y garantizar derechos de la niñez – Punto MX
Pesan los proyectos que no se concretaron, las pérdidas, el estrés económico y laboral, y la soledad no deseada. En personas mayores, estos sentimientos pueden intensificarse si tienen poco acompañamiento.
Los especialistas en salud mental recomiendan no tapar la tristeza. Escuchar qué nos está diciendo, revisar si estamos rodeados de vínculos que contienen (familia también es la que se elige) y evitar compararnos con otros. Cada etapa es distinta.
En el caso de los adultos mayores, la presencia, el escucharles y el respeto por sus tiempos y límites físicos son fundamentales. Incluirlos, pero sin exigir.
Las fiestas no nacieron para imponer alegría artificial, sino para marcar un cierre y abrir una esperanza. Si hay nostalgia o cansancio, vivirlo así también vale. Alegría no es lo mismo que sentido. Agradecer lo vivido, aceptar lo que duele y empezar el año con expectativas realistas puede ser el mejor brindis.