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CIUDAD DE MÉXICO.- La revisión del T-MEC encendió de nuevo una discusión clave para la industria textil de Norteamérica, una cadena que, según el Consejo Nacional de Organizaciones Textiles de Estados Unidos, hoy navega su momento más duro en décadas. Y no es para menos: en solo dos años cerraron 36 fábricas y, tan solo en 2024, unos 30 mil trabajadores perdieron su empleo en ese país.

El panorama en México tampoco es alentador. La Concamin calcula que la industria vale 25 mil millones de dólares, pero 70% está capturado por el contrabando asiático.

Esto ha empujado al cierre de más de 40 empresas y a la pérdida de cerca de 80 mil empleos, según Marcelo Ebrard, secretario de Economía en México.

Como respuesta, el gobierno lanzó aranceles a países de Asia, eliminó el programa IMMEX para textiles y activó apoyos financieros para intentar frenar la caída.

El Consejo estadounidense advierte que sin una defensa firme del T-MEC —incluyendo mantener arancel cero a mercancías que cumplen las reglas y reforzar la vigilancia contra fraude aduanero— la región podría perder casi un millón de empleos.

También pidió endurecer acciones contra productos fabricados con trabajo forzoso en Xinjiang y revisar excepciones que permiten que hilos y telas chinos entren disfrazados de producto regional.

Otro foco rojo

Se advierte que otro foco rojo es la inversión china en México, que podría estar facilitando el acceso preferencial al mercado estadounidense.

Para la industria, el T-MEC es el muro final ante el dominio asiático. Si se descuida, dicen, la región perderá mucho más que fábricas: perderá su capacidad industrial.

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