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Orgullo LGBTQ+: por qué junio es el ‘Mes del orgullo’ y qué representa 🏳️‍🌈 

Más allá de una celebración, el Mes del Orgullo LGBTQ+ guarda una historia de lucha, resistencia y búsqueda de justicia social que sigue vigente

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MAZATLÁN (Redactado por Edith Villaseñor).- Junio se ha convertido, en gran parte del mundo, en un mes emblemático para la comunidad LGBTQ+. A lo largo de estas semanas, miles de personas salen a las calles en marchas del orgullo, se organizan eventos culturales, conferencias, protestas pacíficas y campañas de concientización. Pero, ¿por qué se conmemora el Orgullo en este mes? ¿Cuál es su origen? ¿Y qué implica hoy en día? 

Un origen marcado por la resistencia

La conmemoración del Orgullo tiene su origen en un hecho histórico ocurrido el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall Inn, ubicado en el barrio de Greenwich Village, en Nueva York. En ese entonces, las redadas policiales contra bares frecuentados por personas LGBTQ+ eran comunes y sistemáticas. Sin embargo, esa noche, la comunidad decidió resistir. 

Durante varios días, personas trans, drag queens, lesbianas y hombres gays se enfrentaron a la violencia policial y organizaron protestas masivas. Este levantamiento espontáneo fue encabezado, entre otras figuras, por mujeres trans afroamericanas y latinas como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, quienes luego se convertirían en íconos del activismo LGBTQ+. 

Estos disturbios marcaron el inicio de un movimiento de derechos civiles organizado que comenzó a exigir reconocimiento legal, respeto a la identidad y dignidad humana. Un año después, se organizó la primera “marcha del orgullo” en Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos. 

¿Qué significa ‘orgullo’? 

El concepto de “orgullo” en este contexto no se refiere a soberbia, sino a la reafirmación de la identidad frente a la vergüenza, el silencio o la discriminación que históricamente se ha impuesto a las personas LGBTQ+. Decir “estoy orgulloso de ser quien soy” se convierte así en un acto de dignidad y resistencia política. 

La bandera del arcoíris, diseñada por el artista Gilbert Baker en 1978, es el símbolo más reconocido del movimiento. Sus colores representan la diversidad dentro de la comunidad: vida (rojo), sanación (naranja), luz del sol (amarillo), naturaleza (verde), serenidad (azul) y espíritu (violeta). Con el tiempo, se han creado variantes más inclusivas que representan a personas trans, no binarias, intersexuales y racializadas. 

Logros, desafíos y razones para seguir luchando 

Aunque en muchos países se han conquistado derechos importantes —como el matrimonio igualitario, la adopción homoparental o el reconocimiento legal de la identidad de género—, la discriminación, la violencia y los discursos de odio persisten, especialmente en regiones donde la diversidad sexual sigue siendo criminalizada. 

Según organismos internacionales como ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex), al menos 64 países aún penalizan la homosexualidad, y en varios de ellos existen leyes que condenan la “propaganda gay” o restringen la libertad de expresión de la comunidad. 

En México, por ejemplo, a pesar de que el matrimonio igualitario es legal en todo el país desde 2022, los crímenes de odio y la falta de políticas públicas integrales para personas trans, migrantes LGBTQ+ o adolescentes queer siguen siendo problemas urgentes. 

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¿Por qué conmemorarlo? 

Conmemorar el Mes del Orgullo no es solo celebrar la identidad o la diversidad. Es también: 

  • Recordar la historia y a quienes lucharon antes. 
  • Visibilizar a quienes aún enfrentan discriminación. 
  • Exigir derechos pendientes. 
  • Crear espacios seguros y representativos. 
  • Educar a la sociedad sobre la inclusión y el respeto. 

Además, es un momento de reafirmación colectiva, donde muchas personas LGBTQ+ pueden vivir libremente su orientación e identidad en espacios que, históricamente, les fueron negados. 

El Orgullo no termina en junio, pero este mes es un llamado global a no retroceder ni olvidar. Porque aún hoy, amar y ser uno mismo puede ser un acto revolucionario.

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