Lunes 11 de Diciembre Mazatlán
22°
tipo de cambio
Fuente: DOF
0
ESTÁS AQUÍ
RedMX

ESCLAVITUD

Por ser esclavo, lo venden tres veces

Cultura Colectiva
Por , Punto MX
ALEMANIA.- Fueron meses de tortura, de malos tratos, de hambre, de esclavitud. Harun Ahmed se convirtió en poco tiempo en parte de los 40 millones de esclavos que existen alrededor del mundo.

A él, según contó a BBC, lo vendieron en tres ocasiones a traficantes de esclavos. Fue en Alemania donde logró escapar y ahora busca una vida mejor.

Salió hace cuatro años de Etiopía impulsado por sus ganas de superación personal. Jamás se imaginó que el destino le tendría preparado un camino sinuoso en el que lo que menos encontraría era el empleo con el que tanto había soñado.


Ahmed salió de Etiopía en 2013, año en el que llegó a Sudán, en donde permaneció más de un año.

“Luego viajé a Libia con otros migrantes pagando a los traficantes 600 dólares cada uno”, explicó el joven de 27 años.

Tan solo en un camión metieron a 98 jóvenes etíopes. “La gente tenía que sentarse unos encima de los otros y el calor era insoportable”.

Pero, además de enfrentarse a los traficantes de esclavos, quienes caen en sus garras, ya sea por necesidad o por accidente, también deben sortear a los ladrones de las carreteras, en donde les quitan lo último que poseen. “Encontramos muchos problemas en el camino. En el desierto hay personas armadas que te detienen y te roban todo lo que tienes”.

Los verdaderos problemas comenzaron en la frontera cuando se encontraron con contrabandistas de migrantes. “En la frontera, un grupo de mafiosos nos secuestró a todos y nos llevó a Chad. Dijeron que aquellos que pudieran pagar cuatro mil dólares podían subir al auto. Debimos fingir que lo teníamos para subir”, relató Ahmed.

“Los que nos llevaban nos dijeron que nos habían comprado por cuatro mil dólares cada uno y que, a menos que les devolviéramos ese dinero, no iríamos a ninguna parte”, afirmó el etíope, quien dijo también que después de 80 días, los traficantes se cansaron.

Después de ser comprados por un libanés por tres mil dólares cada uno, les ponían bolsas de plástico en la cabeza, ataban sus manos a la espalda y los sumergían en un barril lleno de agua.

Harun Ahmed logró escapar de sus captores y aunque la policía también los vendía en 500 dólares, su solicitud de refugiado fue aceptada en Alemania. Él sabe que lo único que le falló a la hora de salir de su país fue ser menos ignorante. “Siendo sincero, sólo me faltaba conocimiento cuando dejé mi país. Podría haber ido a la escuela o haber trabajado allí, pero yo sólo quería una vida mejor”, culminó.