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MAZATLÁN

Las calles de ‘las cortinas caídas’

Alma Soto
Por , Punto MX
Son las 12:00 horas, el Centro hierve de actividad, las empleadas no se dan abasto para atender a los clientes en negocios de todos los giros...

Pero no es igual para todos: mientras en una zona se abren restaurantes y comercios, otra del primer cuadro envejece, sucumbe ante la edad de los propietarios, la incapacidad de enfrentar a las nuevas tecnologías y a la competencia de los grandes almacenes.

Una de las personas que vive en carne propia este cambio es Humberto León, propietario de La Tarjeta, un negocio que ha cambiado de giro en varias ocasiones.


Ahí, en su changarro, las vitrinas que en una ocasión estuvieron llenas de regalos y cajas adornadas, ahora ofrecen abarrotes; el refrigerador que reventaba de gaseosas, ahora está lleno de leche y jugos, también de refrescos.


Las mesas en las que los jóvenes pasaban horas de conversación, ahora solo exhiben fotografías de glorias pasadas.

Humberto no se queja, ya que La Tarjeta le dio para comer a toda su familia, le permitió enviar a sus hijos a la universidad, y ahora lo mantiene, aunque sin lujos.

Su sonrisa no se borra de sus labios. Sabe enfrentar a la adversidad, aunque sabe que no pasa lo mismo con muchos de los negocios que antes daban vida a las calles José María Canizález y Melchor Ocampo.

Para Lara Bernal, quien es propietaria de Tallas Extra, una tienda de ropa de mujer, los locales de la Canizález cierran porque los propietarios murieron o envejecieron, y a los herederos no les interesa seguir con ellos.

"Aquí es un buen punto de venta, Telmex, Panamá y la propia Fábricas de Francia nos atraen clientes, solo hay que aceptarse, yo vendía ropa americana, hoy vendo Mexicana porque el dólar está muy caro, las telas y la calidad son las mismas, varía el precio", destaca.

Algunos negocios sí se han adaptado a los cambios.


Isabela's Boutique, Baby Love, Fotografías Pano, Pareos Mayoreo, Hotel Milán y otros tantos tienen ya sus cortinas caídas, lo que genera que mientras unos puntos del corazón de Mazatlán vivan la bonanza, otros se apagan y mueren lentamente...