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Internacional

TEXAS

Ejecutan al mexicano

Redacción
Por , Punto MX
TEXAS, EUA.- El estado de Texas ejecutó la noche de este miércoles mediante inyección letal al mexicano Rubén Ramírez Cárdenas, en un nuevo desacato a la justicia internacional y sin atender las recomendaciones y súplicas de organismos de derechos humanos y del gobierno de México.



La ejecución, que estaba programada para las 18:00 hora local (00:00 GMT), se efectuó con un retraso de más de cuatro horas, mientras la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos revisaba las últimas apelaciones que interpusieron los abogados del reo en los postreros intentos por salvarle la vida.




El mexicano, de 47 años de edad, originario de Irapuato, en el central estado mexicano de Guanajuato, fue declarado muerto a las 22: 26 hora local (04:26 GMT del jueves), minutos después de que se le administrara la dosis letal de drogas en la cámara de la muerte de la Unidad Carcelaria Walls, en la comunidad de Huntsville.









CONDENA PEÑA NIETO EL ACTO

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, manifestó su "firme condena" a la ejecución del mexicano Rubén Cárdenas Ramírez en Texas, Estados Unidos, ya que dicho acto "viola decisión de la Corte Internacional de Justicia".



Mediante su cuenta en Twitter @EPN, el mandatario mexicano expresó también su "más sentido pésame a los deudos" del connacional, quien fue ejecutado este miércoles.


LOS 11 MEXICANOS EJECUTADOS EN EU

Rubén Ramírez Cárdenas, guanajuatense de 47 años, se convirtió hoy en el décimo primer mexicano ejecutado en Estados Unidos desde la reinstauración de la pena de muerte en 1976.

Ramírez Cárdenas murió la noche de este miércoles luego de recibir la inyección letal en una cárcel de Texas.

La primera ejecución de un mexicano en Estados Unidos fue la de Ramón Montoya Facundo, en Texas el 25 de marzo de 1993. Fue acusado de la muerte de un policía en Dallas.

Su muerte indignó a una buena parte de la sociedad mexicana y levantó una nueva barrera en las relaciones entre los dos países.

Tres años después, Texas realizó la segunda ejecución de un connacional: Irineo Tristán Montoya, el 18 de junio de 1996. La aplicación de la pena capital también despertó indignación y causó protestas.

El 17 de septiembre de 1996 fue ejecutado en Virginia otro mexicano, Benjamín Mario Murphy. Luego, el 9 de noviembre de 2000 en Texas fue ejecutado Miguel Ángel Flores.

Las ejecuciones de Murphy y Flores también fueron causa de protestas formales de México, aunque no provocaron mayor controversia.

Sin embargo, la quinta ejecución, la de Javier Suárez Medina, efectuada en Texas el 14 de agosto de 2002, causó un revuelo mayor luego que el entonces presidente Vicente Fox suspendió una visita a esta entidad en señal de reproche.

Ángel Maturino Reséndiz, multihomicida conocido en Estados Unidos como el "asesino de las vías", fue el sexto mexicano ejecutado, en Texas el 27 de junio de 2006.

En ese caso, la aplicación de la sentencia pasó casi desapercibida en México. Las autoridades mexicanas hicieron esfuerzos por salvar la vida de su connacional, pero éste optó por hacer a un lado las apelaciones y someterse al castigo.

Luego, Texas desafió el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), que ordena a Estados Unidos revisar las sentencias de pena de muerte impuestas contra 51 mexicanos.

Ejecutó en mayo de 2008 a José Ernesto Medellín, originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas, frontera con Estados Unidos. La ejecución colocó a Texas en pleno desacato de acuerdos internacionales.

En julio de 2011, Texas volvió a cometer una “violación irreparable” del fallo de la CIJ, al ejecutar a Humberto Leal, originario del norteño estado mexicano de Nuevo León.

Las autoridades de Texas volvieron a incurrir en un desacato a la justicia internacional, al realizar la ejecución del morelense Edgar Tamayo Arias, el 22 de enero de 2014.

Meses después, la historia se repitió al aplicarse la pena de muerte a Ramiro Hernández Llanas, el 9 de abril de 2014, por el homicidio de un ranchero y profesor universitario en 1997.

Hernández Llanas, originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas, fue el décimo y el último de los mexicanos que había sido ejecutado en este país.