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Estilo de vida

GÉNESIS DE UNA FORMA DE VIDA

Del ciervo protestante, austero y moralista al conejito totémico, politeísta y amoral

Don Logos
Por , Punto MX
Después de la Segunda Guerra Mundial sigue la Guerra Fría. Los veteranos de guerra regresan a Estados Unidos y toman los puestos más remunerados.

La Teoría de las 2 Esferas se pulveriza tras los afectos de las guerras. Esto ya no es funcional para Hugh Hefner, el director de Playboy: el espacio público, exterior y político para el hombre y el espacio doméstico, interior y doméstico para la mujer. Dos esferas que estaban bien definidas en el espacio social burgués del Siglo 19.


En 1953, Hefner comienza una “conquista de América” y lo hace desde la Arquitectura. Y vaya que arquitectos renombrados de ese tiempo lo veían con “malos ojos”.

Así comienza su aventura: el director va a la compañía de calendarios y pósters de pin-ups de Chicago John Baumgarth y compra la foto en color de Marilyn Monroe hecha por el artista Tom Kelley. La tienda no quería publicar la foto porque tenían miedo de ser demandados por “obscenidad”.


Esa foto la incluye en el primer número de Playboy en forma de desplegable, es decir, una imagen que puede ser extraída de la revista y pegarla en la pared como le hacen los albañiles en las obras de construcción. Tal foto le trajo a la revista el resultado inesperado de 54 mil ejemplares vendidos, lo que les dio recursos para maquilar el número 2. Comenzaban con el pie derecho, así lo cuenta Beatriz Preciado, en ‘Pornotopía, arquitectura y sexualidad en Playboy durante la Guerra Fría’.

Playboy fue la pionera en crear un desplegable recortable, que permitía a sus lectores utilizarlo como póster, la idea sería copiada años después por otras publicaciones.

La conquista desde la Arquitectura
Playboy no solo es una revista. Hugh Hefner hizo todo un imperio arquitectónico consagrado en su famoso “ático del soltero”.

De acuerdo a Beatriz Preciado, Playboy arremetía contras las instituciones establecidas del matrimonio y la vida hogareña. También tenía una lucha contra las revistas Argosy, Field & Stream, True y cómo no mencionar a Squire, donde Hefner había trabajado. Estas revistas marcaban que los hombres debían dedicarse a cazar patos o pescar truchas.

En cambio, dice la autora, Playboy convenció a los hombres que era fantástico “quedarse en casa”.

Hefner definió en 1953 que “lo mejor de lo mejor” era la Literatura, una buena pipa, un jersey de cachemir, una mujer bella”.


Los solteros se dieron vuelo porque Playboy les dijo cómo y dónde vivir, y además los protegió de la sospecha de ser “homosexuales” por el sólo hecho que la revista les daba su dosis mensual de fotos de mujeres desnudas. No había duda.


Mansion West de Los Ángeles, de Hefner, obviamente, fue el ícono y la “encarnación” del ático del soltero, donde se incluyen “la Cocina sin Cocina” y la “Cama Giratoria”, que se extendieron en un sinfín de clubs nocturnos y hoteles de América y Europa, material para revelar en los números de la revista Playboy y escenario de las entrevistas profundas a personajes legendarios o que hizo legendarios la misma revista.

Era un imperio, el creador de los apartamentos para los solteros, el fulminador de la casa familiar, de pronto el hombre “salió a comprar tabaco y no volvió”.


Era el paso del ciervo moralista en la casa familiar al conejito politeísta y amoral.