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ESTUDIO

Cómo funciona la atracción sexual a través de los 5 sentidos según la ciencia

Cultura Colectiva
Por , Punto MX
Sin que lo sepas, cada que interactúas con alguien del sexo opuesto tu cerebro realiza una valoración completa de esa persona para determinar si se trata de una pareja sexual en potencia. Mientras estableces el primer contacto, tus sentidos se encargan de rastrear características que pasan desapercibidas para ambos. En última instancia, ellos son los encargados de decidir por ti si esa persona te parece lo suficientemente atractiva como para mantener un interés en ella o bien, para verla como alguien cualquiera.

¿Alguna vez te has preguntado por qué una persona te llamó la atención misteriosamente si a primera vista no te pareció atractiva, o por qué no puedes resistirte al olor o el tacto de alguien que no considerabas especialmente apuesto? Descubre cómo la atracción invade tus sentidos y son ellos los que eligen quién será tu próxima pareja sexual:


Olfato: una trampa evolutiva
Uno de los primeros indicadores para saber si esa persona es la correcta es el olfato. A pesar de que aún no existe evidencia suficiente para la existencia de feromonas humanas y el papel que juegan en la atracción sexual, a través del olor se determina un poderoso componente que decide si alguien resulta lo suficientemente atractivo para convertirse en una pareja sexual o si es mejor pasar de largo.

El ALH (antígeno leucocitario humano) es detectado a través de las neuronas olfativas y, en primera instancia, busca a ejemplares dotados de sistemas inmunológicos distintos al propio para complementarse: se trata de una estrategia evolutiva para robustecer las defensas de las próximas generaciones y al mismo tiempo de un mecanismo tan eficiente como discreto que define la atracción sexual que sientes hacia una persona sin que siquiera te des cuenta.


Tacto: el principio del placer

Existen millones de terminaciones nerviosas encargadas de procesar la información que el organismo recibe a través de los estímulos externos y el órgano más grande del cuerpo humano, la piel, no es la excepción. Está científicamente demostrado que los abrazos, los besos y otras actividades que involucran intensamente al tacto provocan estímulos positivos, especialmente cuando se trata de una persona que le resulta atractiva a los demás sentidos.

Es entonces cuando se produce un subidón hormonal que se traduce en la producción de neurotransmisores asociados con la afinidad, pertenencia y fidelidad, elementos que caben perfectamente dentro de la definición contemporánea de amor de pareja.


Vista: la tensión sexual

Existen dos claves que hacen que cualquier persona parezca más atractiva para un mayor número de individuos: el primer factor es la asimetría bilateral, una condición genética que depende de cuán simétricos resulten ambos lados del cuerpo entre sí. Mientras mayor parecido entre el lado izquierdo y el derecho presente una persona (especialmente en la cara) más atractiva resulta para el sexo opuesto.

Además, el contacto visual momentáneo que involucra sonrisas suele ser un indicativo inequívoco de atracción que suele incrementarse conforme dos personas pasen más tiempo mirándose a los ojos. Los hombres son especialmente receptivos y encuentran más atractivas las pupilas femeninas dilatadas, que adoptan esta condición cuando las reacciones químicas elevan el nivel de oxitocina en el cerebro.


Oído: la proyección del tamaño
Es habitual escuchar una voz desconocida en la radio o al otro lado del teléfono y de inmediato imaginar una constitución física para el cuerpo que la posee. A partir del tono, el acento, la gravedad y los picos de intensidad en el sonido, el cerebro crea un ideal de atracción o repulsión hacia el emisor.

A pesar de que no existen pruebas contundentes que lo demuestren, esta conducta podría funcionar de la misma forma que pasa en el reino animal, donde el tono proyecta el tamaño corporal según el sexo: mientras que para las hembras resulta más atractivo un tono grave, los machos encuentran una atracción especial en los agudos femeninos, exactamente lo opuesto.


Gusto: el poder de las bacterias

En cada beso romántico no sólo se comparte un momento especial, también cerca de 80 millones de bacterias que determinan en buena medida si se trata de una acción agradable de repetir o de algo pasajero. Un estudio en el Reino Unido demostró que las parejas que comparten más agentes microbianos salivales en común son más propensos a besarse que aquellos que tienen menos afinidad de bacterias en la boca. Se trata de una atracción a nivel bacteriano, una trampa evolutiva imperceptible pero eficiente para mantener a dos personas embelesadas.

La diversidad entre las bacterias juega un papel significativo en la elección de pareja sexual. Mientras menos bacterias en el organismo coincidan con las de otra persona, mayor es la posibilidad de que actividades donde los microorganismos entran en contacto nos parezcan menos atractivas, como besar, tomar de la mano u oler a una persona.