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Francisco Ramírez

¿No perder la esperanza?

Francisco Ramírez
El pasado 24 de diciembre, se informó que detuvieron al autor intelectual del asesinato de la periodista y corresponsal de La Jornada, Miroslava Breach Velducea, acontecido el pasado 23 de marzo en la capital de Chihuahua cuando salía de su domicilio.
 
Elementos policiacos de la Fiscalía de Chihuahua detuvieron en Sonora a Juan Carlos Moreno Ochoa, como presunto autor intelectual del crimen de la periodista. 
Días antes, la Fiscalía de Chihuahua informó que también fue localizado en Sonora el cuerpo de Ramón Andrés Zavala Corral, quien según las investigaciones fue el autor material del asesinato de Miroslava Breach Velducea.
 
El cuerpo fue localizado en una brecha cerca del poblado de Alamos, comunidad de la que era originario y cercana entre la frontera entre Sonora y Chihuahua.
Ahora faltará solo deslindar responsabilidades y los vínculos entre este autor intelectual y políticos que pudieran haber también planeado el asesinato de la periodista… pero ya se tiene un avance.
 
Se preguntarán porqué quise entrar con este tema. Pero es muy importante. Días después a este crimen de Miroslava, corresponsal del diario La Jornada, el 15 de mayo de este mismo año, el reconocido periodista Javier Valdez Cárdenas fue víctima de las balas de dos canallas que huyeron luego de cometer este artero asesinato.
 
Es por ello que destaco una carta dirigida por Griselda Triana, viuda del asesinado periodista al Presidente Enrique Peña Nieto el pasado 24 de diciembre, una carta muy sentida y que es importante destacar:
 
“Dígame usted, Enrique Peña Nieto, ¿qué les digo a mis hijos?
 
¿Que su gobierno no puede?, ¿que es incapaz?, ¿que no quiere?
 
¿Que ellos pueden más?
 
No dejo de preguntarme ¿qué hará usted este 24 de diciembre?
 
Mi familia, igual que la suya, hubiera querido celebrar estas fechas con su padre, Javier Valdez.
 
Pero eso ya nunca podrá ser porque hubo quienes se encargaron de que eso no fuera posible el pasado 15 de mayo en esta ciudad de Culiacán.
 
Usted, al frente de este país, ha demostrado que no puede. Que ellos mandan, que ellos pueden más que su gobierno y todas las instituciones.
 
¡¡¡Son más de siete meses de impunidad!!!
 
Usted sabe mejor que nadie que aquí, en nuestro país, casi todo es posible menos la justicia.
 
¡Usted sabe quién manda aquí y no es Usted!
 
¿Que es el dolor y la impotencia por la falta de resultados sobre quiénes y por qué mataron a su padre lo que me hace escribirle esto? 
 
¡Por supuesto que sí, pues qué esperaba!  
 
¿Que tengo pavor de que quienes asesinaron al padre de mis hijos, mi esposo y compañero, tengan el mismo fin de quien cegó la vida de Miroslava Breach y de una decena más de periodistas en lo que va de este 2017?  ¡Por supuesto! 
 
Quienes lo hicieron, quienes jalaron los gatillos de las armas que acabaron con la vida de Javier deben pagar (si es que aún viven) y resolver este crimen es responsabilidad de su gobierno.
 
Vergüenza debe tener por el deshonroso lugar que ocupa nuestro país en crímenes de periodistas. 
 
¡Nada más y nada menos que el Primer lugar junto con Siria!
 
A mí sí me avergüenza,  y desearía que ningún familiar de periodistas de este país tuviera que vivir el dolor que la mía está pasando.
 
Entonces, ante la falta de resultados sobre los crímenes, agresiones y desapariciones de periodistas en este país, ¿quién tiene las respuestas?
 
¿Quién manda?
 
¿Quién controla este país?
 
¿Usted?
 
¿Ellos?
 
Nuestra mesa está servida y el mejor de los brindis será por Javier.  Celebraré, con todo el dolor que implica su ausencia, haber compartido treinta años a su lado. Celebraremos al padre, al hijo, al hermano, al esposo y compañero. Celebraremos nuestra vida al lado de uno de los mejores y más valientes periodistas de este país en los años recientes.
 
Pero tenga muy claro, señor  Enrique Peña Nieto: 
 
¡Nunca celebraremos la impunidad!
 
¡Jamás celebraremos la injusticia!”
 
Luego de repasar esta carta que publicó en Facebook, me quedan claro tres cosas, aparte de ese clamor de una esposa y una madre que exige justicia y que no quede este crimen en la impunidad: Que le faltan agallas al Presidente Enrique Peña Nieto; que los probables asesinos materiales podrían ya estar muertos o desaparecidos (calacas en alguna fosa clandestina), y que la autoridad no garantiza la seguridad de un pueblo que la demanda.
 
Es probable que esta carta no le haya llegado al Presidente Enrique Peña Nieto, y si hay un funcionario que hace los resúmenes noticiosos diarios, al pasar el primer filtro, el segundo y los subsecuentes hasta de unas diez hojas de resúmenes noticiosos, sólo es probable que le llegue una hoja, y como se le dificulta leer, algún achichintle le ha de haber leído algunas dos o tres líneas… y por celular, porque está de vacaciones y pues no hay que molestarlo.
 
Así que el único que pudo haberla leído o se lo informaron, fue al Gobernador del Estado Quirino Ordaz Coppel, quien da muestras de querer que este crimen se esclarezca, que cada vez que tiene oportunidad procura los avances del caso, pero ni al caso de que haya inercias por parte del Fiscal General del Estado y de la misma Fiscalía especial federal.
 
Ya el Gobernador Javier Corral puso el ejemplo, y aun cuando ya hay detenidos y que faltará mucho todavía para ver los verdaderos intereses que llevaron a la muerte de la periodista, aquí en Sinaloa falta dar de perdida el simple paso de decir que ya saben quiénes fueron, o que si están identificados, que digan algo aunque no digan nada, porque eso de escudarse en “la secrecía de la investigación” es decir que no tienen nada.
 
Ojalá me equivoque.
 
Ahora bien, este caso no debe ser politizado. Y si el Fiscal General debe de ser llamado a comparecer ante el Congreso, como ya se comprometió en este mes de enero, que no sea para una cena de negros, sino porque se debe de decir, aunque no se los diga, que hay por lo menos la simple pista de que se está investigando; de que quienes jalaron los gatillos todavía viven; que ya fueron a Estados Unidos para hablar con el que se había quedado de suplente y no lo dejaron los hijos, como parte de la misma investigación; que cada casquillo que levantan, lo cotejan con los levantados ese 15 de Mayo; que las huellas las cotejaron con el banco de huellas nacional y ya tienen sus nombres…. Algo debe de decir aunque no diga nada, para que haya la más mínima confianza en que si hay intensión e interés de querer resolver este caso.
 
Y no, no escribí esta columna el Día de los Inocentes.
 
*Agradezco a mis dos lectores el interés del presente punto de vista, y les deseo felices fiestas y un Próspero Año Nuevo.