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EDITORIAL

Ni idea tienen

Punto MX

¿Qué estaban pensando las autoridades municipales y estatales cuando decidieron dar luz verde al regreso de los desplazados de la sierra concordense? 

 

No tienen idea, aseguró Óscar Loza Ochoa, defensor de derechos humanos desde hace casi 30 años, cuando se enteró de ese regreso fallido.

 

Y sí, no tienen ni idea de lo que implica el regreso de los desplazados al hogar.

 

“Ellos quieren regresar”, reiteró el alcalde Felipe Garzón López en varias entrevistas.

 

Pues sí, quien sea querría regresar a su propia casa, a su espacio, a su fuente de ingresos si de la noche a la mañana se viera expulsadode él, en un viaje incierto, sin techo, sin comida, padeciendo temperaturas infernales, y aunque a muchos los acogieran sus familias, bien dice el refrán, el muerto y el arrimado a los tres días apestan… y ellos ya tenían 15 días en el exilio.

 

Pero las condiciones no estaban dadas para el regreso. En primer lugar, los únicos que fueron a los pueblos abandonados, La Petaca y Chirimoyos de La Petaca durante los 15 días anteriores al pretendido regreso, fueron los policías, municipales y estatales, y nunca se informó si hicieron un operativo para aprender a los responsables de las últimas masacres, si la sierra está limpia de bandas que se disputan el territorio ya no con otras bandas, sino con los vecinos, con los dueños de ese territorio.

 

Ningún funcionario, municipal o estatal, fue al lugar de la expulsión para verificar en qué condiciones se encontraban las viviendas, las huertas, las milpas. Ni antes del regreso, ni durante el regreso. Los dejaron solos, sin apoyo moral, sin respaldo que los hiciera sentir que, en caso de peligro, pueden acudir a alguien.

 

-¿Nos va a acompañar, presidente? --, preguntó una mujer mayor a Garzón López.

 

-Deje veo unos pendientes, respondió. Nunca terminó sus “pendientes”, pero tampoco delegó en alguno de los funcionarios el acompañar a los expulsados.

 

El regreso fue apresurado, precipitado, porque se había dado de plazo el inicio del ciclo escolar, que es el 21 de agosto. Nadie hizo una estrategia, simplemente se organizó una caravana resguardada por el Ejército y las policías municipal y estatal, comandada por Eliseo López Medina, director de Seguridad Pública, quien ni siquiera se atrevió a decir que hay garantías.

 

“Para qué le digo que hay garantías y al rato hay un ataque, entonces me va a cuestionar porque yo dije que estaba garantizada la seguridad”, respondió.

 

Entonces, ¿por qué los llevaron? Quizá para pararse el cuello, como lo hicieron a través de un boletín oficial que enviaron a todos los medios de Sinaloa, de que cumplieron con el retorno “seguro”, ´para intentar quitarse la papa caliente de las manos y dejarla en manos de los propios vecinos con la recurrida frase “ellos quisieron volver”.

 

Afortunadamente la mayor parte de ellos decidieron no quedarse en sus casas, y ahora, ¿qué sigue?