Martes 22 de Enero Mazatlán
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Fuente: DOF
19.19
Armando Ojeda

PUNTA DE LANZA

Diciembre trágico… Alerta política

Armando Ojeda
Históricamente, el mes de diciembre ha sido considerado como fecha de fraternidad, amor, amistad, reencuentro de amigos y familiares, reconciliaciones, fiesta, música, baile, regalos, grandes propósitos, buenos deseos, retos, metas por cumplir, descanso espiritual y físico, armonía, nostalgia y oración. 
 
Así he concebido por mucho tiempo estas bellas y emblemáticas fechas decembrinas, claro, sin dejar de pensar en la contraparte que representa para las familias que en estos días tienen el infortunio y gran dolor de perder algún familiar o un amigo entrañable y muy apreciado.
 
Son entonces las contrapartes inseparables de los dos puntos en que suele moverse el péndulo de la vida, el cual gira desde el punto del gozo y la alegría, hasta el extremo opuesto en que se ubican la tristeza y el dolor.
 
Esas son, insisto, las dos condicionantes que la vida impone al ser humano, y que sirven a éste, para hacer su propia valoración de las cosas y marcar a través de sus acciones personales el rumbo por el que desea transitar en ésta ruta inexorable de su existencia.
 
Así expuesto, me es igualmente inevitable pensar en lo que ha sido la evolución de la vida en las últimas cinco décadas de nuestros tiempos.
 
Y los recuerdos golpean fuerte a mi raquítico entendimiento para llegar enseguida a la fácil conclusión de que, quizá los diciembres de nuestros días distan mucho de ser lo que antes eran.
 
La evolución y acelerado desarrollo de la tecnología, con el arribo del internet y sus redes sociales, han provocado avances comerciales, artísticos, educativos y culturales y nos han permitido alcanzar una intercomunicación social drástica, globalizando y golpeando costumbres y tradiciones ancestrales que armonizaban y entrelazaban sentimientos de hermandad, patriotismo, amor y afecto y lealtad entre las personas.
 
Triste es reconocerlo, pero los diciembres actuales nos ofrecen tantos actos de dolor y barbarie, que sin duda, en mucho afectan la estabilidad emocional de nuestra gente, minimizando la plena felicidad y alegría que otrora, estas fechas nos brindaban.
 
La ambición, la envidia, el odio y el rencor, enmarcados en una cruenta lucha por el poder político y por ende económico, están haciendo trizas la unidad y ese gran orgullo que deberíamos sentir por ser parte de un México unido, fuerte, alegre y vigoroso.
 
Por desgracia, ese orgullo del que tanto presumimos, y hay que decirlo, muchas veces, manifestamos solamente cuando estamos en el extranjero, pero que una vez de regreso en tierras nacionales, y hasta por motivos perennes, lo pisoteamos y denigramos dando por muerta la unidad social y el interés verdadero que un buen mexicano debe manifestar por su país.
 
Ubiquémonos de tal manera en el contexto actual, para observar abiertamente y sin menoscabo nuestra triste realidad.
 
Este diciembre, se ha tornado una vez más desalentador, y se podría decir que hasta más triste de lo usual, dado lo preocupante de la situación política que se vive en estos momentos en México.
 
La muerte con su trágica vestimenta se hace presente en el entorno de las esferas gubernamentales, generando incertidumbre y preocupación en nuestra sociedad.
 
Tristeza, preocupación e indignación en un sector político del entorno nacional, y lamentablemente regocijo y hasta manifestaciones de alegría en otro grupo sociopolítico del país por los hechos ocurridos. Así lo constatamos en las redes sociales.
 
Son pues, dos sentimientos encontrados cuyo origen se ubican fácilmente en el color político que distingue los rasgos sicológicos de cada individuo.
 
Aquí el sentimentalismo de ser mexicanos y preocuparse por la patria, se rompe en mil pedazos para generar una lluvia de insultos que a través de las capacidades de comunicación de cada bando se dirigen unos a otros.
 
Es hasta hoy una guerra verbal que busca orientar los diferentes puntos de respecto al origen y razón del fatídico accidente en que perdieron su vida la gobernadora del Estado de Puebla, Martha Érika Alonso Hidalgo, y su esposo, el senador de la República, Rafael Moreno Valle.
 
Ese trágico acontecimiento trajo consigo un interesante linchamiento para con el Gobierno Federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador principalmente de parte de grupos de panistas, priistas y otros sectores de la sociedad, quienes se han lanzado ferozmente en su contra especulando en el sentido de que el accidente puede tener su origen en un atentado perpetrado por gentes ligadas a Morena el partido en el poder.
 
Pero, las expresiones agresivas de los defensores del actual Gobierno de la República que encabeza Andrés Manuel López Obrador en contra de quienes especulan en ese sentido no se dejaron esperar y en contraparte se lanzan a decir que en caso de haberse tratado de un atentado, éste sería perpetrado por personajes del llamado PRIAN (PRI y PAN) con el propósito de desestabilizar al naciente gobierno de López Obrador.
 
Las especulaciones de uno y otro bando están presentes y vigentes, provocando un delicado encono, del cual por cierto, no son ajenos los propios actores políticos, lo que bien podría degenerar en violencia, si antes no se sofoca ese incipiente fuego social que empieza a cobrar vida… Algo se tiene que hacer al respecto.