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PUNTO DE VISTA

Armar o no armar, un dilema

Francisco Ramírez

“No hay silencio más doloroso que el que te callas, y no hay silencio que lastime más que cuando te hacen callar”.

 

Hace unos días, el diputado federal priista Germán Escobar, que representa a los municipios serranos del sur del estado, hizo la propuesta de que para reducir la violencia que se vive en los pueblos serranos era necesario armar a los habitantes de esos pueblos.
 

“Que la gente de bien de los altos se le debe de permitir tener armas de mejor calibre y deben de protegerse como en otros países… sí tienen sus armitas, pero son armitas chicas”.
 

Si bien lo propuso en la mañana, para la tarde tenía varias voces en contra, como la del gobernador Quirino Ordaz Coppel, que dijo que en vez de armar a los pobladores se les tiene que educar e invertir en prevención.
 

Diputados locales, encargados de la seguridad en el estado y organismos sociales y empresariales también se opusieron.
 

La diputada Irma Tirado calificó la propuesta como fuera de lugar… “Es un tema (la violencia en la zona serrana) que lo debemos de tomar todos con seriedad y no en ese tipo de expresiones, si bien creo que no fueron mal intencionadas por supuesto, tal vez por el desespero por las circunstancias que él pueda sentir pero no podemos permitir que nos rebase y llegar a acciones que nos lleve a esa necesidad”. Reconoció que tal vez su comentario se haya debido al crimen de los tres maestros.
 

Analizando muy serio esa propuesta que movió a algunos sectores, me viene a la cabeza los grupos de autodefensa que se crearon en Michoacán y Guerrero para contrarrestar a la delincuencia y los grupos armados cobijados por el narcotráfico. En un principio hasta fueron armados y dieron cierto resultado, pero al paso de los meses pasaron de ser una defensa a ser un grupo de choque opositor, creándose bandos que tuvieron que ser desarmados y desintegrados, aunque todavía persisten algunos por allí.
 

Ahora bien, los municipios serranos de Sinaloa, están presentando serios problemas para cubrir la vigilancia en la zona, claro ejemplo Concordia, donde solo hay 50 agentes policiacos para dar cobertura a todo el municipio, con solo cinco patrullas. ¿Esos elementos serán suficientes para cubrir y brindar seguridad a todos los habitantes, sobre todo de las comunidades serranas? ¡Claro que no! Por eso en las comunidades apartadas en la sierra, hay grupos de autogobierno que son encabezados por delincuentes cobijados por sus armas largas, hasta allá no llega la vigilancia, a menos que suceda un homicidio y tengan que ir las autoridades a dar fe del caso. Apenas así se paran. Es más, se afirma entre los serranos que hay personas que imparten la justicia en esos pueblos, y no es precisamente el comisario.
 

Y esto no pasa solo en Concordia, sino también en las comunidades de la zona serrana de San Ignacio, donde “gobiernan los armados”, y les piden derecho de piso a los ganaderos y algunos agricultores. Por eso algunos pueblos se están quedando solos.
 

Antes de pensar siquiera en armar a los habitantes de las zonas serranas, debería de implementarse otras opciones de seguridad, estar más al pendiente de las labores de prevención y brindarles opciones de empleo a esa gente, principalmente a los jóvenes, para que no sean presa de la tentación de dinero fácil a cambio de andar armado y “cuidando  el terreno”.
 

Ya es hora de que se voltee a esas zonas, y no solo cuando ocurra algún hecho de alto impacto, como esa muerte de los tres maestros, que poco a poco se está quedando este caso en alguna gaveta de algún escritorio, sin ningún visto de querer esclarecerlo. ¡Ojalá me equivoque!

 

 

OTRO MAS…
 

El Viernes 12 de mayo, asesinaron al reconocido abogado Miguel Ángel Sánchez Morán cuando llegaba a su oficina. Fue un asesinato directo y con saña, y como siempre, los ejecutores se dieron a la fuga con total impunidad.
 

A una semana de tan artero crimen, no hay ningún avance en la investigación por parte de la Fiscalía General. Solo anuncian que se están haciendo todas las investigaciones pero hasta allí.
 

Es justa la demanda de las agrupaciones de abogados de que se esclarezca, pero deberán estar muy atentos de que se avance y no quede el caso en la estadística, como están quedando todos los asesinatos, que ya superan los 400. También deberán de estar atentos a que se no creen “chivos expiatorios” con tal de resolver el caso.
 

Tienen esta tarea, y hay que estar muy atentos al actuar de la autoridad estatal, porque no camina.

 

 

NOS PEGARON EN EL CORAZON…
 

El lunes 15, asesinaron a Javier Valdez Cárdenas, reconocido periodista y director del Semanario Río Doce. Un duro golpe, no solo a la libertad de expresión, sino a la sociedad misma.
 

“En los últimos días la situación en Sinaloa se ha agravado de tal manera que ya no hay límites para los delincuentes, en esta ocasión le tocó a un periodista pero han caído policías, abogados, maestros, todos estamos vulnerables, cualquier actividad”, opinó el periodista Eduardo Valdez Verde, y que ilustra la situación que vive el estado.
 

Cito tres párrafos de una nota de Proyecto 3, Voces que rompen el silencio titulada ¡NI UNO MAS!, publicada el pasado 16 de mayo: “¿Quién les habrá dicho a Enrique Peña Nieto y Quirino Ordaz Coppel que los periodistas necesitamos, pedimos o aceptamos condolencias? Lo que los periodistas exigimos es justicia.
 

“Los periodistas estamos hartos de ‘protocolos’, ‘mecanismos de protección’ y de otras carabinas de Ambrosio. Los periodistas demandamos plena observancia del estado de derecho.
 

“No pidamos al gobierno lágrimas de cocodrilo. La responsabilidad es nuestra, individual y gremial. Hagamos lo que tengamos que hacer: Seguir exhibiendo a los malandros. Los malos, les llamaba Javier Valdez Cárdenas. Hagamos honor a su sacrificio”. (proyecto3.mx)
 

Desde este pequeño espacio, alzo también la voz y no sólo pido justicia, sino seguir el trajín diario exhibiendo lo que se tenga de exhibir y dando voz a los sin voz.

Framirez@punto.mx